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Visitas de las escuelas a las exposiciones

Las escuelas interesadas en visitar las exposiciones que se presentan al Palau Robert deben concertar día y hora de visita en el correo palaurobert@gencat.cat con una semana de antelación como mínimo para garantizar un acceso fluido a las muestras durante todas las horas de apertura al público. más información 

 

Músicas del verano en Cataluña

El Palau Robert dedica una exposición a los festivales de verano de música clásica, que aporta una visión integral de una manifestación singular y un fenómeno cultural importante, más de 50 festivales repartidos por todo el territorio y que hablan de una sociedad, de una cultura y un tiempo difícil.

Concert-Arx-Turull-SAgaro

Concierto Arx Turull S'Agaró

La exposición "Tiempo de ilusión, tiempo de reflexión. Festivales de verano de música clásica” la organiza la Generalitat y tiene como comisario el crítico musical Jorge de Persia, con el apoyo del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC) del Departamento de Cultura. La muestra se puede visitar del 5 de abril al 30 de junio, en el Jardín del Palau Robert.

Los años han ido conformando un mapa de pequeños eventos, junto con festivales importantes que muestran un perfil diferencial. Y también una historia; los hay que han dejado de existir o han cambiado de orientación, incluyendo otros géneros de música.

Estos festivales que surgieron en poco más de sesenta años (con mayor o menor fortuna) han favorecido cambios fundamentales en el gusto por la música: impulsando la creación y la consolidación de escuelas de música; el estímulo a la creación (estrenos y recuperaciones de obras poco conocidas); la producción de óperas; el contacto más cercano con grandes intérpretes, y la participación de jóvenes músicos. Y han favorecido el diálogo entre músicas y sus espacios de origen y la percepción y recuperación del patrimonio artístico y monumental, haciéndolo más visible cada año. Y, en definitiva, nos hace la vida más plena y agradable.

El tema de esta exposición es un fenómeno cultural reciente, dinámico y cambiante. La proximidad hace que se trate de un "work in progress" al que es necesario añadir, corregir e intentar configurar archivos documentales que se pierden con facilidad. Gran parte del conocimiento sobre este tema se encuentra en la memoria de los protagonistas.

Antecedentes históricos

Hoy disponemos los veranos de Cataluña de festivales musicales que tienen unos antecedentes que es importante recordar, porque hablan del potencial de una sociedad, de una cultura, e incluso de un tiempo en que las cosas no eran fáciles. Aquellos comienzos fueron iniciativas privadas, de viajeros, de asociaciones vinculadas a la naturaleza y la recuperación del patrimonio artístico, y los primeros tiempos del turismo veraniego como actividad lúdica. Los hubo ya desde la segunda década del siglo XX con la aparición del interés por el turismo, y otras más cercanas de los años cincuenta. La Guerra Civil obligó a suprimir todas las iniciativas hasta el momento en que varias personalidades, músicos, mecenas, empresarios, comienzan actividades modestas, sea en casas de músicos y artistas en el Empordà, o amparadas por promotores con capacidad económica y sensibilidad cultural.

No podemos dejar de mencionar las actividades que en Barcelona desarrollaba en su Jardín de los Naranjos José Bartolomé desde el 1948, con conciertos e incluso óperas, hasta que Juventudes Musicales creó en 1962 el Festival Internacional de Música de Barcelona.

Pero es a comienzos del siglo XX con el despegue del turismo estimulado por la comunicación ferroviaria [1] para la mayoría, o por una burguesía que llegaba a sus casas de verano a sus carruajes o automóviles (todo un signo de poder), que estas iniciativas musicales ya son una señal del interés por la cultura.

Así por citar algunos casos, la familia del doctor Andreu, marcó con actividades musicales de cámara los veranos de Puigcerdà. Ciertos prohombres -también en la segunda década del siglo- promovieron representaciones operísticas de autores catalanes en playas del Empordà, como aquella recordada y documentada representación de 1910 de la ópera Marina en la playa de Lloret.

Hubo espectáculos de verano que se denominaron Teatro de Naturaleza, como fue el caso en la Garriga por ejemplo, en 1914.

Años atrás Rusiñol organizaba las Fiestas Modernistas en Sitges con músicas diversas.

Eran tiempos en los que se recuperaban, a través de la arqueología y el excursionismo, tesoros de la historia del arte. Tiempo también en que visionarios, inversores, y también turistas, establecían las bases de un nuevo patrimonio.

En los años veinte un exiliado, el coronel ruso Nicolai Woevodsky, y su esposa, Dorothy Webster, gran aficionada a la jardinería y viuda de uno de los descubridores de la tumba de Tutankhamon, encontraron Cap Roig (“there own piece of paradise" ) y construyeron un castillo neogótico con un jardín botánico.

El 1923-1924 el empresario Josep Ensesa Pujadas y su hijo Ensesa Gubert, con la colaboración del arquitecto Rafael Masó y Valentí, crearon S'Agaró; la casa familiar de los Ensesa, Seña Blanca, es de 1924.

Finalmente, José Ensesa Montsalvatje puso en marcha en los años cincuenta el Festival de S'Agaró, una de las primeras experiencias musicales de gran calado de la Costa Brava.

El compositor Xavier Montsalvatge fue protagonista en aquellos festivales de S'Agaró (1956-1977), que tenían lugar cada verano con conciertos o espectáculos musicales en el escenario de Seña Blanca -Loggia renacentista del arquitecto Folguera- de cara a la Mediterráneo, con la participación de figuras internacionales.

La extinción de los Festivales de S'Agaró, señala el mismo Montsalvatge, se debió a la consolidación por ejemplo del festival de la Porta Ferrada, que ya desde 1958 comenzó unos conciertos cada verano en la Plaza del Monasterio hasta su conformación definitiva [2].

En la cercana localidad norte-catalana de Prada de Conflent, el exiliado Pau Casals había puesto en marcha en 1950 los festivales que ahora llevan su nombre, un modelo particular y poco presente en esta Cataluña.

Y uno de los que acudían a visitar el maestro era el violinista Xavier Turull, que protagonizó una experiencia singular y rica: los conciertos de verano de Palafrugell, que comenzaron formalmente en 1963 en Calella y Llafranc y que tenían lugar en los jardines de La Marineda, cedidos para la ocasión por los señores Martí.

Entorno de Turull, un círculo de amigos cercanos en la que participaban Frederic Mompou, Manuel Valls y Xavier Montsalvatge, entre otros, organizaban sesiones musicales íntimas y de gran carácter en aquellos parajes privilegiados de la costa, en los que Montsalvatge había entretenido ya a recoger los ecos de las habaneras.

En la misma época (1965) tenían lugar a Guardiola del Berguedà unos conciertos clásicos ligados al pueblo y a su joya románica. Una fórmula polivalente música / patrimonio -que es o debería ser- la enseña de los festivales hoy consagrados. Aunque en realidad se explota poco la potencialidad del entorno patrimonial de los festivales.

 

 (1) Se destinaban trenes especiales para llegar a representaciones de ópera.

 (2) La Arjau. Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols, núm. 66 nov. 2012, con artículos de Joan Gay, Joaquim Rabasseda y Narciso-Jodi Aragón.

 

Opera a Apollo y Hyacinthus de Mozart. Festival Torroella

Opera a Apollo y Hyacinthus de Mozart. Festival Torroella

Laia-Frigole-a-Estamariu_2014.-FEMAP-Patricia_Marquez

Laia Frigole en Estamariu 2014. FEMAP Patricia Marquez

Quartet-La-Ritirata-a-Estamariu_2013-FEMAP

Quartet La Ritirata en Estamariu 2013 FEMAP